ES
Viviendo en la isla, me vi cubierta por un manto verde, colmado de grillos y toda clase de animales sonoros que masajeaban día y noche partes de mi cerebro que hasta ese momento no conocía. Los excesos, a la intemperie que se abre cuando uno está fuera del lenguaje materno, me conectaron mucho con el proceso que había vivido mi madre al parirme: nací diez días después de la fecha oficial de parto, nadando en un veneno verde producido por mí misma: Meconio. Almacenado habitualmente en los intestinos del bebé hasta después del nacimiento, en mi caso fue expulsado al líquido amniótico antes del parto. Si lo inhalaba o comía, moría por asfixia o la misma asfixia me dejaba con daño cerebral severo. A mi padre al entrar al quirófano le dijeron: es probable que venga muerta o tonta, posiblemente debe elegir, la bebé o la madre. Finalmente se practicó una cesárea de urgencia y contra todo pronóstico, nací viva, verde y respondiendo a todos los estímulos. La isla me hizo estar otra vez envuelta por la totalidad de la naturaleza como dentro de mi madre, la naturaleza dual e indómita que al nacer casi me mata, la misma naturaleza total. Embarazada necesité convertir esas vivencias personales en una colectiva, socializar mis miedos. Fotos, dibujos, música, video: amigos; fueron el soporte con el cual dejar de estar envuelta, soltar. Transformar la experiencia y entregarme plena al proceso de parto sin miedo, sin viejos miedos, sin verdes miedos. Para ya no ser una isla,
para ser todo el mar al rededor.


PT
Morando na ilha, vi-me coberta por um manto verde, cheia de grilos e todos os tipos de animais sonoros que massageavam dia e noite partes do meu cérebro que até então não conhecia. Excessos, intempérie que se abre quando se está fora da língua materna, me conectou muito com o processo que tinha vivido a minha mãe para me parir: Eu nasci dez dias após a data oficial de nascimento, nadando num veneno verde produzido por mim mesma: mecônio. Normalmente armazenados no intestino do bebê até após do nascimento, no meu caso foi enviado para o líquido amniótico antes do parto. Se é inalado ou ingerido, ele morre por asfixia ou ficava com graves danos cerebrais. Meu pai, ao entrar na sala de cirurgia disseram, é provável que venha morto ou idiota, possivelmente, deve escolher o bebê ou a mãe. Finalmente foi praticada uma cesárea de emergência e contra todas as probabilidades, eu nasci viva, verde e respondendo a todos os estímulos. A ilha me fez ficar novamente envolta pela totalidade da natureza, como dentro da minha mãe, natureza dual e indomável que no nascimento, quase me matou, a mesma natureza total. Grávida tive a necessidade de converter essas experiências pessoais numa coletiva, socializar meus medos. Fotos, desenhos, música, vídeo: amigos; foram o suporte com que parei de estar envolvida, liberação. Transformar a experiência e dar-me totalmente ao processo de parto sem medo, sem velhos medos, sem verdes medos. Para não ser uma ilha, ser todo o mar ao redor.

EN
Living on the island, I found myself covered in green, surrounded by crickets and all kinds of noisy animals.
Day and night, they massaged parts of my brain I hadn’t known existed. The excesses, experienced in the vulnerable
space outside one’s mother tongue, connected me with the process my mother went through when she gave birth to me.
I was born ten days after my due date, swimming in a green poison I had created myself: meconium. What’s typically
housed in the intestines of a baby until well after birth, in my case, was released into the amniotic sac before I was born.
If I were to inhale or consume this contaminated fluid, the resulting asphyxiation would give me either severe brain
damage or death. When my father entered the operating room they told him I’d likely be born dead or dumb, and that
he may have to make a choice between baby and mother. Thanks to an emergency cesarean section, against all odds,
I was born alive, green, and responding to all stimuli.
The island had me surrounded by nature, as I had been inside my mother. Two-faced and indomitable,
the thing which almost killed me, that same profound nature. Once pregnant, I had to turn these experiences into a collective,
to socialize my fears. Photos, drawings, music, video and friends supported me to leave that place, to release. To transform the
experience and submit myself fully to the process of birth without fear, without old fears, without green fears.
To not be an island, but the ocean that surrounds it.







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La performance que culminó el proyecto no hubiese sido posible sin la generosidad de Romina Resuche, que hizo de WABISABI el mejor de los soportes, sin la talentosa mirada de Lincoln Brown, cuyo video es algo más parecido a un abrazo que a un registro y sin la sensibilidad hecha oído de San Ignacio, quien una vez más,
hizo poesía con el sonido.
A Tatiana Laurent por los dibujos, a Eduardo Prats por colaborar con su mirada fotográfica, a Matias Ávalos por los textos y a todos los que asistieron a la performance, infinitas gracias.

CARGO COLLECTIVE, INC. LOS ANGELES, CALIF. 90039—3414